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De interés
Escuela Montessori del Mar: una opción educativa diferente.  

La Escuela Montessori del Mar fue creada para ofrecer a los niños una educación Montessori ortodoxa. Nuestra filosofía es educar niños felices, seguros de sí mismos, independientes y con una mente abierta dispuesta a explorar el Universo; que sus límites y competencias sean los que ellos mismos se fijen y vivan en armonía con la Naturaleza y su comunidad, dentro de los límites del respeto universal.

 

El método Montessori

María Montessori, influenciada por las ideas surgidas después de la Revolución Francesa sobre la infancia y los métodos de educación de niños anormales planteados por Jean Itard y Edouard Seguín, inicia la aplicación de un método pedagógico científico sustentado en el modelo médico antropométrico de esa época, caracterizado por la observación rigurosa y sistemática del niño. De este modelo, Montessori obtiene ideas que fundamentan su método pedagógico, entre las que destacan las referidas a las etapas de desarrollo por las que atraviesa el ser humano desde el nacimiento hasta los 18 años: mente absorbente, adquisición de la cultura, adquisición de la independencia.

De acuerdo con éstas el aprendizaje se produce de maneras cualitativamente diferentes, es decir, la edad de transición de una etapa de desarrollo a otra no está establecida rígidamente y varía de un sujeto a otro, no obstante, de cada una de ellas se deriva la anterior y se apoya firmemente en ella. María Montessori planteaba que para lograr un desarrollo pleno de las potencialidades del individuo, en su educación no se puede omitir ninguna etapa y debe ser promovida siguiendo el ritmo de desarrollo de cada persona.

Para el caso de los niños pequeños, quienes de acuerdo con Montessori se encuentran en la etapa de la mente absorbente, identifica seis periodos sensibles de desarrollo: sensibilidad al orden, al lenguaje, a caminar, a los aspectos sociales de la vida, a los pequeños objetos y a aprender a través de los sentidos; concibe a estos periodos como una predisposición a desarrollar nuevos conocimientos y habilidades a través de los sentidos. Estas ideas revolucionarias acerca del desarrollo del niño dieron soporte a su modelo pedagógico.

Las primeras experiencias de María Montessori como educadora fueron con grupos de niños minusválidos, desfavorecidos y discapacitados; aplicó un modelo pedagógico creado por ella, en el que se reflejan las ideas de grandes pensadores y educadores como Rousseau y Froebel, además de los adelantos en las ciencias humanas sobre el crecimiento, desarrollo y la educación de los niños pequeños.

El éxito que obtuvo, al lograr que estos niños tuvieran un rendimiento igual al de los niños “normales”, influyó notablemente para extender la atención educativa a niños de barrios marginados de Roma, surgiendo así, en 1907, en el barrio de San Lorenzo, la primera Casa dei Bambini (Casa de los niños) poco menos de 60 años después de que Froebel creara los “jardines de niños”.

Rápidamente, la clase social alta de su época se interesó en la propuesta educativa y Montessori es llamada para abrir una Casa dei Bambini a la que pudieran asistir los niños pequeños de dicha clase social, lo cual favoreció la rápida expansión de este tipo de escuelas y la difusión por todo el mundo del modelo pedagógico Montessori, que sigue vigente hasta nuestros días.

Con su modelo pedagógico para la atención de los niños pequeños, Montessori plantea una educación sistemática para la libertad, donde se estimule la vida natural del niño alejándolo de la vida artificial creada por la convivencia social; para lograrlo, es necesario un ambiente preparado para que el niño desarrolle su actividad espontánea y natural, este ambiente se caracteriza por contar con mobiliario y materiales hechos a la medida del niño y con características de forma, color, textura y sencillez particulares; todos ellos a su disposición.

En este ambiente la inmovilidad y el silencio –necesarios para el desarrollo de los trabajos– contribuyen a su formación intelectual, espiritual y social. El empleo de este material, a través de su uso en situaciones reales de la vida práctica, permite al niño alcanzar fines determinados: la educación de los movimientos, el cuidado del jardín, el trabajo, el análisis de los movimientos, la libre elección del material.

Este modelo se caracteriza también por el rompimiento con el rol tradicional de la maestra y el uso que le da al material; la tarea de la educación se reparte entre la maestra y el ambiente preparado para la enseñanza, en el que los materiales son un medio de desarrollo y se convierten en agentes estimulantes de la propia actividad del niño.

 

Puntos relevantes

 

Actualmente el conocimiento acerca del desarrollo infantil y de las alternativas pedagógicas para los niños en edad preescolar ha tenido avances significativos; sin embargo las escuelas Montessori se han caracterizado por seguir fielmente las ideas originales de su creadora.

El método Montessori está basado en un profundo respeto por la personalidad del niño, promueve una educación individual de acuerdo con el ritmo y necesidad de cada alumno; revela al niño como un amante del trabajo escogido espontáneamente, mismo que lleva a cabo con profunda alegría; promueve que en su aprendizaje el niño prescinda de la coacción de los castigos y recompensas; logra una disciplina que tiene su origen dentro del niño y no es impuesta por el adulto; desarrolla los aspectos intelectuales e incluye aspectos sociales que favorecen el desarrollo de un ser humano independiente y libre.

El método Montessori ha demostrado, por más de 75 años, tener una aplicación universal; un aula Montessori es un ambiente preparado para la actuación libre y espontánea del niño, con múltiples materiales didácticos, diseñados ex profeso para lograr los propósitos educativos planteados por María Montessori, orientando a los niños hacia la autoenseñanza.

La maestra en la escuela Montessori –denominada guía– adopta un estilo docente que se caracteriza por cuidar la forma de relacionarse con el niño: respetando y observando sus expresiones naturales, interviniendo poco, dirigiéndose a ellos con un tono de voz pausado y claro que logra captar su atención, haciendo hincapié en que los niños aprendan y progresen a su propio ritmo: los que aprenden rápido no son frenados y los que aprenden lento no se frustran ante la imposibilidad para mantener el ritmo de los demás.

 

Abasolo 2931 y Cuauhtémoc. La Paz, BCS 23060. Teléfono 01 (612) 128 2030 informacion@montessoridelmar.com
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